Hay libros que necesitan o merecen una constante reelaboración en su estructura y contenido. Creo que Sistema Habitacional, concebido como guía introductoria para enfocar con mayor amplitud, dimensionar con más exactitud y encarar con mayores posibilidades un déficit cada vez más alarmante, requiere de tal permanente reelaboración.
El cuerpo de esta obra, pues, es básicamente (de fondo) el mismo del original, depurado de erratas, con mínimas modificaciones conceptuales, de estilo y ciertos breves agregados que consideran importantes aportes aparecidos desde 1.998. Los capítulos finales son en esencia idénticos al de la 2da edición del mismo (Agosto del 2.002), pues considero inoportuno la reiteración de paralelos y diferencias entre los años anteriores y hasta el año en que vivimos, a riesgo de aumentar excesivamente las páginas de este ya extenso escrito.
Mismo así, he añadido tan solo una actualización bibliográfica, un Capítulo (
Cabe destacar que es este momento se está trabajando para presentar al Sistema Habitacional Urbano en un CD interactivo, por supuesto mucho más ampliado con gráficos y fotografías directas y notas explicativas adicionales, directas o vinculadas en su contexto lo que lo convertirá en un material a la vez de sumamente extenso, una cuasi enciclopedia temática lo bastante completa como para servir de base, sustento y apoyo especialmente para los estudiantes de arquitectura y/o para cualquier persona ajena a la profesión (Construcción) que se interese en la problemática de la vivienda popular y social.
El Sistema Habitacional propone crear un Movimiento Cooperativo de Viviendas y/o una Cooperativa Nacional de
Dice Sullings: “Este concepto de estado coordinador como inteligencia conjunta, disolverá las contradicciones entre los intereses del Estado y los intereses de los Individuos. Desde ese punto de vista, toda intervención del Estado en
El Sistema Habitacional establece un Sistema de Economía Social según SistHab o de Economía Mixta según Sullings por cuanto que transforma el funcionamiento interno de las Empresas (Constructoras) a través de la participación de los trabajadores en las ganancias, en la propiedad y en la gestión de las mismas y, esto es lo que, en el decir de Sullings, resolverá la raíz de la inequidad en la distribución de la riqueza.
En el Sistema Habitacional no se permite el control monopólico de las Empresas (Constructoras) pero tampoco en de grupos de Poder (Económico) que esquilman a la población.
En el gobierno Cooperativo del Sistema Habitacional no se dejará librada únicamente al mercado la iniciativa para la inversión productiva y la generación de empleos, sino que tienen cabida políticas activas de desarrollo, guiando los emprendimientos privados o interviniendo para generar inversión. Allí donde la economía privada no llegue y existan recursos no explotados y gente sin trabajo, allí deberá estar
En el Sistema Habitacional se desarticula la especulación y la usura de la banca privada pero a diferencia de “Mas allá del Capitalismo” que propone la creación de un Banco Estatal sin intereses que financie el desarrollo y termine con el control de la economía en manos de los capitalistas especuladores que se adueñan de todo, SistHab propone la creación del Capital Popular, que por provenir del pueblo deberá ser invertido como y donde el pueblo mande y en beneficio del pueblo.
Dice Sullings, “Seguramente la lucha contra la especulación financiera, será una de las principales que deberá llevar adelante la humanidad; y esta vez el Estado, los Trabajadores y los Empresarios productivos estarán unidos, porque todos son victimas del monstruo de la banca”.
En el Sistema Habitacional
“Si coincidimos con que la búsqueda de una Economía Mixta, donde el Estado y lo privado se complementan, es la dirección histórica hacia el equilibrio y la equidad, debiéramos poner el acento en porqué los intentos anteriores no lograron su objetivo: Porque no conformaron un verdadero Sistema Político y Económico ..... “.
Estos tiempos recientes, de agitada vida política en el Paraguay me ha reafirmado en el concepto de que nada profundo o significativo podrá encararse si se abandonan las lecciones del proceso histórico. El anti historicismo, a veces irracionalismo, de algunos grupos radicalizados, habrá de acarrearles pesado lastre para el eventual desarrollo de su capacidad creadora y modificatoria del futuro. Los cambios verdaderamente revolucionarios muy rara vez marchan por atajos, y son más bien la consecuencia del conocimiento del camino para alcanzar la meta final.
Muchos actores destacados del presente escenario nacional aparecen ensayando ya sus papeles en las paginas que van a leerse: las fuerzas armadas, controlando o no, apuntalando o no, el poder del Estado; las centrales obreras, los sindicatos, las organizaciones campesinas, agrupadas o cada uno por su lado buscando su cuota de poder, y las asociaciones de empleados de los Entes Estatales, unos de los grandes legados del Stronissmo; los grupos industriales, aunque con el transcurrir del tiempo sus alianzas lleguen a tener signos opuestos; y hasta
Posteriores confrontaciones ratifican la vigencia y validez de gran parte de mis enfoques, que tanto deben a otros autores en la especialidad. Las críticas recibidas con motivo de las ediciones anteriores, fuera de previsibles reparos ideológicos o sobre el análisis de los hechos, parecen coincidir en justificar y señalar la utilidad de este libro como pórtico a una vasta problemática, sobre todo para los jóvenes estudiantes o no, arquitectos, sociólogos y políticos paraguayos, en principio, e iberoamericanos en general.
Las páginas que van a leerse son producto de una investigación efectuada en forma libre, independiente y autodidacta, entre 1.974 hasta la fecha, sobre el tema de la vivienda Popular y Social y, mientras realizaba la tarea he aprendido algo, bastante más, sobre esta problemática en Paraguay. Deseo que los posibles jóvenes lectores compartan la experiencia, sin que por ello implique renunciar a la polémica. Pero también, en atención a otro tipo de lectores (los especialistas, los minuciosos) he incluido gran parte de publicaciones y/o documentaciones que sustentan mis afirmaciones.
Con respecto a la terminología, no me ha preocupado dilucidar conceptos tan debatidos como “Vivienda Popular y/o de Interés Social” ya que pertenecen al campo de la teoría general de la ciencia política. No dudo de la sistematización de la poca bibliografía acumulada, incluidos los aportes nacionales. Mas este ensayo se dirige principalmente a describir un proceso o alternativa diferente y dinámica para encarar una problemática ante otras formas establecidas y consideradas como las únicas y valederas para encararlo, antes que a estructurar definiciones más o menos precisas. Sí manifiesto, y el estudio de nuestra realidad no ha hecho mas que acentuar mi postura, que parece utópico en el estado actual de los conocimientos sobre la especialidad, resumir todos los problemas afines a esta temática bajo un solo rótulo unificador, en lugar de analizar el fenómeno de lo que es popular y lo considerado de interés social, en las distintas áreas socioculturales: países industrializados, países semi desarrollados o países subdesarrollados o en vía de desarrollo, donde algunos actores afectos a este vocabulario de moda terminan por ubicar al Paraguay.
Mi intención fue avivada por entender que gran parte de la reciente historia política y social del país esta siendo escrita bajo el signo de la bandería o del apasionamiento pero no por eso pretendo una esquiva objetividad en la recopilación que presento: tenía poco menos de veinte años cuando me prendió el interés por el tema, me ilusionó brevemente
El procedimiento, desde el momento inicial de toma de conciencia sobre la necesidad de acceder a una vivienda hasta el final de la construcción de la misma implica mucho más que la ejecución de un hecho físico según determinadas técnicas sino que incluye, con carácter decisivo y muy importante, decisiones económicas y compromisos financieros, familiares o grupales, de localizaciones y de esfuerzo a realizar al igual que gestiones burocráticas, búsquedas técnicas, etc.
Todo esto significa COSTO y un ESFUERZO resultante en un PRODUCTO que permanentemente es, hasta ahora, DEFICITARIO o al menos podría SER MEJOR. Esto debe entenderse no solo para el auto gestor o un grupo sino para toda la ciudad, para todo el país.
Una ayuda organizada, sistemática, equilibrada, realista, puede maximizar el esfuerzo del, de los o, del auto gestor, de los autos gestores y minimizar el déficit, para obtener resultados óptimos para el individuo y la sociedad.
El Sistema Habitacional Urbano en forma solitaria y autodidacta ha asumido la investigación y ha desarrollado, como muchos otros, un buen diagnóstico, pero como ninguno se ha fijado objetivos de desarrollo considerando las diferentes variables, diagramando planes y proyectos alternativos con sus modos de ejecución adjudicando presupuestos razonables sin perjuicio de la calidad constructiva ni del hábitat pero, TRABAJAR PARTICIPATIVAMENTE es ya una necesidad impostergable porque este proceso tiene por objetivo no solo solucionar un déficit habitacional sino además mejorar la calidad de vida en un sentido más amplio lo que implica una evolución social de los distintos actores involucrados en el proceso, amalgamando intereses y, con ACTITUD HUMANISTA crear la empresa, una EMPRESA COMUN con BENEFICIOS COMPARTIDOS.
Por cierto que debe comprenderse desde el inicio que los tiempos son algo más largos que los de la mera ejecución, pero esto es totalmente entendible y comprensible en función al máximo beneficio posible de alcanzar.
De ahora en más, que hablen los hechos, sus protagonistas, sus testigos o sus cronistas y finalmente, quedaré satisfecho si la ciudadanía, los partidos políticos y el poder, cada uno por su lado y al mismo tiempo todos con un mismo objetivo (humanista y patriótico) toman conciencia real de la problemática en bien del hombre y asuman su misión particular, aunque sea en singular, cumpliendo responsable y efectivamente la tarea que a cada uno le corresponde.
Carlos Darío Benegas Peralta